Un joven fotógrafo forense lucha contra su atracción sexual por los cadáveres.
Toma lugar en un humilde pueblito de Puerto Rico en los años 40. Luego de un largo día de trabajo en el cañaveral, nuestros protagonistas se encuentran en la cantina del pueblo. Allí se verán en la situación de actuar ante la opresión de un avaro hacendado o mantenerse sumisos para siempre.
Las enfermedades mentales pueden ser tratadas, pero no si te olvidas de beber tus medicamentos.
Mariana Ramírez, una agente que investiga crímenes políticos, es secuestrada y descubre que la verdad no es tan sencilla.
Una mujer condenada a muerte le ofrecen una salida a su sentencia con una condición: deberá sobrevivir a una extraña prueba.
Un técnico reparador de televisores llega a su casa después de un largo día de trabajo. Cuando se apresta a encender su televisor se percata de que éste no prende. ¿Qué hará con él y cómo se desenlaza la historia Estas interrogantes se resuelven de forma irónica en el cortometraje No tire su televisor.
Una historia impulsada por voyeurismo, donde una mujer desarrolla una viciosa obsesión con las prácticas sexuales de sus vecinos. Al principio, sin que ellos lo sepan, se integra a ellos desde el otro lado de la pared, hasta que el mero deseo no basta. Burgos encarna a “Solimar”, una puertorriqueña radicada en Nueva York que habita un estudio tan pequeño que casi parece una celda, por lo que anda en busca de un escape.
Según cifras mundiales, solo el 16% de la agresiones sexuales se denuncian. En Puerto Rico esa cifra se reduce a solo un 2%. Dedicado a todes les que sufren en silencio.

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